“Un hombre satisfecho nunca está decepcionado. Quien sabe detenerse evita las desgracias: estará eternamente a salvo” (Tao Te King – Cap. 44)
Estamos entrenados para querer más: más resultados, más clientes, más crecimiento, más agilidad, pero ¿nos hemos detenido a preguntarnos: más… para qué?
La pausa estratégica permite observar, corregir y tomar decisiones que aseguran a las empresas un crecimiento sostenible. Saber cuándo parar; hacer la pausa, ajustar o redireccionar es tan importante como saber avanzar.
En gestión, esto significa:
– no tomar todos los proyectos por miedo a perder oportunidades, sin considerar la disponibilidad de recursos,
– no confundir movimiento con progreso,
– no escalar por escalar
La verdadera fortaleza está en la capacidad de ajustarse sin perder el foco, porque un líder que nunca se detiene somete a su equipo al desgaste silencioso y la empresa que no reconoce sus límites se quiebra desde dentro.

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