El problema no es el poder, es lo que haces con él

«Haz solo lo que tenga que ser hecho. Nunca tomes ventaja del poder. Los logros resultan pero nunca te vanaglories de ellos. Realiza hechos pero no alardees” (Tao Te King – Cap. 30).

Hay una verdad incómoda en el mundo empresarial que pocas veces se dice en voz alta: Muchas empresas no se rompen por el mercado, se rompen por cómo se ejerce el poder dentro de ellas.

– Líderes que usan su posición para imponer, no para construir.
– Decisiones que se toman para demostrar autoridad, no para generar valor.
– Decisiones que no buscan el mejor resultado… sino proteger el ego de quien manda.

El poder mal gestionado no destruye de golpe, sino que desgasta y va de a poco; desgasta la confianza, la iniciativa, el talento. Poco a poco, la gente deja de opinar, deja de cuestionar, deja de proponer y no porque no tenga ideas sino porque entiende que no vale la pena. En ese momento, la empresa empieza a volverse lenta, rígida, predecible.

El Tao Te King plantea algo incómodo: el verdadero liderazgo no necesita imponerse ni demostrarse constantemente.

Un líder realmente fuerte no necesita recordarle a su equipo quién manda, no necesita ganar todas las discusiones o no necesita llevarse el crédito, porque entiende algo que muchos olvidan: cada vez que usas tu poder para imponerte, pierdes autoridad real.

La autoridad no se construye desde el cargo, se construye desde la coherencia, desde hacer lo que hay que hacer, aunque nadie lo vea, desde tomar decisiones difíciles sin convertirlas en espectáculo, desde construir resultados sin necesidad de validación constante.

“El problema no es la falta de liderazgo. Es el exceso de ego en posiciones de poder.”

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